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Añada un toque de poesía a su jardín con el Cólquico de otoño, una delicada flor que surge cuando las demás se desvanecen. También conocido como azafrán de prado, este bulbo perenne se distingue por su floración en septiembre-octubre, revelando grandes flores malvas o rosas con el centro dorado. Perfecto para crear un jardín natural, el cólquico florece en los bordes del césped, en el sotobosque o en praderas frescas.
Fácil de cultivar, el cólquico de otoño se planta en verano, en suelo fresco y bien drenado, para iluminar el final de la temporada sin esfuerzo. Vuelve cada año, fiel y sin mantenimiento. Una buena idea para alargar la temporada de floración y sorprender a sus visitantes.